Lectura en la Cárcel

La lectura como instrumento de liberación

Hace aproximadamente un mes conocí a un hombre que estuvo en la cárcel durante dos años por un accidente que ocurrió cuando el era policía. Iván tuvo que aprender a darse a respetar sin recurrir a la violencia ni el crimen. En una cárcel donde ocho hombres dormían en un cuarto para cinco es fácil imaginar lo difícil que fue para Iván mantener la paz mental y una actitud positiva hacia la vida. La salvación para Iván fue el escape que le proporcionó la lectura de una realidad horrible.

Leer novelas le permitió a Iván entrar en otra realidad, aprender, y entretenerse durante las largas y aburridas horas de la rutina de cada día. Michèle Petit, una antropóloga Francesa dice, “En contextos de crisis, leer tiene más valor porque nos da otro lugar, otro tiempo.” Durante la segunda guerra mundial, por ejemplo, muchos prisioneros de los campos de concentración lograron aguantar su realidad mediante el recuerdo de relatos y poesías que habían leído.

Según una investigación de la universidad de Sussex “leer es más eficaz para aliviar el estrés que escuchar música, ir a dar un paseo, o sentarse a tomar una taza de té.” Además, Ohio State University afirma que “el impacto de la lectura en las emociones incluso puede cambiar el comportamiento de un lector.” De tal manera, la lectura puede mejorar la conducta de los internos y reducir la tensión interpersonal que existe en las cárceles. Para Iván, la lectura definitivamente fue lo que le permitió encontrar felicidad dentro de la desesperación.

En Chile se inició el programa Leer te hace libre para promover la lectura como herramienta de transformación social en las cárceles. Este programa busca instalar en cada cárcel una biblioteca con una selección de libros elegida por los mismos internos. Además, desea promover talleres literarios donde los lectores tengan la oportunidad de discutir lo que han leído. Mediante estos talleres, que promueven la lectura activa y la comunicación, los internos “pueden tener conversaciones que salgan de la cárcel y de su falta de libertad, pueden hablar otros temas, comprender otras cosas, y sentir empatía con los problemas que los libros van describiendo.” La lectura permite que los internos no solo escapen su realidad, sino que también crezcan como personas.

Las cárceles no son el único lugar donde existe la falta de libertad y un sentimiento de futilidad extrema. Estas emociones pueden ser experimentadas por cualquier individuo pasando por momentos difíciles o que se encuentra exhausto con su rutina diaria. La lectura es una excelente medicina para todos que también puede ser la mejor cura para emociones como la tristeza, la soledad, y la confusión. La literatura es “una herramienta para vernos en personajes que viven, disfrutan, sufren, y se preguntan lo que todos.” La lectura nos puede proporcionar amigos y compañía cuando sentimos que estamos solos y nos puede dar posibles respuestas a lo que sentimos que es inexplicable.

 

Fuentes de información: Revista Nexos , SlideShare , El Definido