La familia no debe perpetuar la desigualdad ni el sometimiento

La sociedad mexicana es diversa y, por lo mismo, la familia no debe encasillarse en un modelo orientado a la reproducción o a perpetuar la desigualdad y el sometimiento. Con motivo del Día Internacional de la Familia, que se conmemora hoy, 15 de mayo, la UNAM dio a conocer un estudio en el cual se menciona la diversificación de la familia y se reconocen 11 tipos, dentro de tres grupos principales: la familia tradicional, en transición y la emergente.

La primera, que representa el 50% de los hogares mexicanos, está integrada por un papá, una mamá y los hijos. Se subdivide en: con niños, con adolescentes y extensa; en esta última clasificación se incluyen abuelos o nietos.

En la familia en transición no existe una de las figuras tradicionales. Aquí se contemplan los hogares encabezados por madres solteras; parejas sin hijos o que han postergado su paternidad; parejas de adultos cuyos hijos ya no viven con ellos (conocidas como “nido vacío”); co-residentes, en la que cohabitan familiares o grupos de amigos sin parejas; y unipersonales, con individuos que viven solos. Este grupo representan 42% de los hogares.

En tanto, la emergente abarca los hogares encabezados por padres solteros; parejas del mismo sexo; y parejas reconstituidas que han tenido relaciones o matrimonios previos, al igual que hijos (también se les denomina parejas con los tuyos, los míos y los nuestros). Este tipo de familia se ha incrementado desde principios de siglo y está marcando tendencia.

Welti Chanes, especialista del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM,  estimó que independientemente de la estructura, el reto para esta organización base de la sociedad es llegar a acuerdos que permitan crear estrategias de supervivencia colectiva, además de transmitir valores que hagan viables dichos acuerdos y posibiliten la convivencia, como la honestidad y la tolerancia.

Mediante esta última, concluyó, es posible entender y analizar ciertas conductas que se pretende modificar. “El propósito es alcanzar una sociedad más equitativa, en la que se respeten los derechos y se cumplan las obligaciones que conlleva”.