El drama de este país, desintegración generacional por droga: CAR

El gran reto de la Iglesia Católica es el fortalecimiento del tejido social “para que la gente descubra que la mayor parte no somos delincuencia organizada ni  asesinos de los demás, pero si estamos aislados somos fácil presa” del hampa en todos los sentidos,  dijo el Cardenal Carlos Aguiar Retes, quien indicó que “el gran drama de este país es que se está desintegrando la generación juvenil atraída por las drogas”.

Previamente, en su homilía dominical celebrada en la Catedral de Tlalnepantla, en la cual estuvo acompañado por el nuncio de la sede pontificia en México, Francisco Coppola, el Cardenal dijo a sus feligreses que “debemos estar alertas porque transitamos por caminos de noche, donde hay tinieblas y oscuridades”.

En su primera conferencia de prensa,  tras la llegada el pasado jueves del Vaticano donde el Papa Francisco le  impuso la birreta cardenalicia y entregó el anillo, símbolo de su compromiso universal con la Iglesia Católica, Aguiar Retes informó de la celebración de una misa con internos del penal de Barrientos, en donde 50% de los reclusos son fieles católicos y sus familias provienen de manera mayoritaria de la zona Chamapa, aunque también los hay provenientes de Atizapán y Tlalnepantla.

El encuentro que se celebrará el próximo 14 de diciembre en el cual se colocará una puerta móvil de la Misericordia para entrar al salón donde se efectuará el acto organizado previamente por la provincia eclesiástica de Tlalnepantla, busca dejar el mensaje a reos que quieran participar, que no están excluidos de la mirada de Dios Padre y que ellos tienen la capacidad de recuperarse y reconsiderar su situación.

Comentó  que en la reconversión pastoral  de la Iglesia Católica se prevé que en lugar de iniciar por la instrucción y la obediencia a los mandamientos  de la Ley de Dios, se empiece por la Misericordia, por la comprensión de la situación que viven las personas, porque se tenga, incluso,  instituciones al servicio de los más necesitados sin que necesariamente sean católicos.